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Título: Alteraciones y trastornos del desarrollo infantil.
Autor: Orlando Terré Camacho/ Yamila Fernandez Nieves.
Editorial: Tigo- Bolivia.
Paginas: 91
Referente:
© Copyright Orlando Terré Camacho 2010. Todos los Derechos Reservados | Desarrolado por REDEM
Libro: Alteraciones y trastornos del desarrollo infantil
En los últimos años se evidencian hallazgos sobresalientes en relación con el mundo cerebral. La embriología clásica describe las etapas del desarrollo orgánico del sistema nervioso central a partir del ectodermo del embrión producto a mecanismos de inducción dorsal y ventral conocidos como neurulización. Una ves finalizado este proceso el sistema nervioso sufre una fase de proliferación en la que existen un aumento de células las que irán ocupando su lugar  conocida como fase de migración, luego comenzara una fase de organización en la que se producen conexiones entre ellas. Posteriormente y producto a estas fases de desarrollo el sistema nervioso central se enriquece y mejora gracias a lo que hemos conocido con anterioridad como proceso de mielinización. El proceso de mielinización es considerado un proceso de repetición celular de singular importancia que comienza durante el cuarto mes de vida de la etapa intrauterina y que culmina en la etapa postnatal, siendo este proceso más activo en los períodos intensos de crecimiento y desarrollo.
Desde el comienzo de la vida y el desarrollo fetal comienzan a formarse las neuronas, las que irán desarrollándose poco a poco hasta conformar todas sus estructuras. Las primeras neuronas que forman parte del cerebro tienen su origen a los cuarenta y dos días después de la concepción, el resto de neuronas corticales se irán constituyendo en el período de los siguientes ciento veinte días, es decir, doscientos ochenta días antes del nacimiento. El bebé será portador de todo un sistema de neuronas corticales a mediados del tercio final del período de gestación, de las cuales se beneficiará.
Durante el desarrollo neuronal y el crecimiento cerebral del feto, las neuronas emigran hasta ocupar su formación en la corteza cerebral. Durante este proceso migratorio las neuronas completan su estructuración, las cuales participarán en los procesos sinápticos y la construcción de los circuitos nerviosos.
Las Neurociencias definen que la repetición de la mitosis (división celular) de las células indiferenciadas del tubo neural, es decir, son aquellas que están programadas para ser de tipo nervioso y que forman las células nerviosas. Estas células indiferenciadas constituyen la denominada matriz de los órganos nerviosos. Antes de que se produzca la mitosis, retraen sus prolongaciones, que volverán a formarse gracias a las células hijas. Una parte de las células hijas vuelve a iniciar el ciclo, mientras otra emigra fuera del tubo y forma prolongaciones que desarrollan conexiones con otras células.
Esta visión del desarrollo intrauterino pasa por diferentes etapas y fases como son: el periodo de inducción, proliferación o  periodo de migración, fase de organización, y mielinización. Para la vida del ser humano constituye el desarrollo del Sistema Nervioso Central y el adecuado funcionamiento de sus estructuras la base fundamental del desarrollo.

El cerebro. Su estructura y formación.
El cerebro es, sin duda, no solo un órgano que conserva y reproduce nuestra experiencia anterior, sino que también es el órgano que combina, transforma y crea a partir de los elementos de esa experiencia anterior, las nuevas ideas y las nuevas conductas.
Diferentes son las tesis relacionadas con la citoarquitectura, funciones y estructuras del cerebro. Existen debates actuales no resueltos en relación a la pre-especialidad de la estructura y la funcionalidad neuronal. La intención no es detenernos en el debate sino ofrecer un acercamiento a lo que ya conocemos.
Múltiples son las estructuras que conforman el cerebro y en ámbito mayor el sistema nervioso central,  considerando la importancia de las mismas nos detendremos en algunas de ellas intentando en conformar un conocimiento general que nos permita definir nuestra actuación de manera general.
Las neuronas y las neuroglias son elementos celulares que conforman el tejido nervioso. Las neuroglias tienen funciones importantes en el funcionamiento del Sistema Nervioso Central y sus implicancias en los procesos nerviosos vinculados al aprendizaje al igual que las neuronas, reconocidas como unidad estructural del sistema nervioso. Las neuronas son células nerviosas que en su estructuración se caracterizan por presentar múltiples prolongaciones, las que por sus características morfofuncionales se componen en dendritas y axón, localizadas en el cuerpo o soma celular, donde se localiza el núcleo de la célula.
Los axones de las diferentes neuronas pueden presentar o no, una vaina de mielina, que aparece como un material blanco, grasoso y reluciente que lo recubre. Además de esta vaina, muchos axones presentan la vaina de Schwann, que rodea en forma de espiral al axón. Esta vaina está formada por células gliales y tienen un papel importante en la formación de la mielina. Existen axones desprovistos de vaina de Schwann. A cada milímetro, aproximadamente, interrumpiendo la vaina de mielina se encuentran los módulos de Ranvier.
Una de las propiedades fundamentales de la materia viva es la irritabilidad que se manifiesta por la capacidad de reaccionar frente a cambios energéticos, pero las células nerviosas y las musculares tienen esta propiedad muy especializada por lo que ante dichos cambios son capaces de generar impulsos electroquímicos en sus membranas y conducirlos a lo largo de ellas. Por esta razón, a esas células y a los tejidos que constituyen el tejido nervioso y el tejido muscular, respectivamente a los que se les nombra como excitables.
Los estímulos nerviosos son cambios o variaciones energéticas, estos estímulos pueden ser: mecánicos, luminosos, químicos y térmicos. Las reacciones ante los mismos son las respuestas que ofrece el organismo.
El niño es un ser en desarrollo y por ende, de todas sus estructuras orgánicas la más inmadura es, precisamente, su sistema nervioso central.
Al nacer, el niño aún no ha completado su dotación de neuronas y cada una de las existentes aún no ha alcanzado el desarrollo dendrítico y sináptico que las caracterizará en la madurez. Apenas se han desarrollado algunos mecanismos reflejos indispensables para la regulación vegetativa y unos pocos que le permiten una interrelación con la madre.
A partir de entonces se desarrollará un largo proceso de interacción entre el crecimiento, la maduración del sistema nervioso y la experiencia, representada por las acciones del medio ambiente externo e interno que constantemente entran como estímulos para crear vías y circuitos. Sin embargo, a causa del tamaño y de su apariencia externa, el cerebro del recién nacido se ve bastante completo y parece que todas sus porciones son tan funcionales como el resto del organismo. En realidad no sucede así, porque las partes más importantes y grandes del cerebro, es decir, los hemisferios cerebrales, no han comenzado a funcionar aún y las partes más bajas todavía no funcionan totalmente. El cerebro de un recién nacido es histológicamente maduro; por lo cual es difícil distinguir las diferentes capas. La mielinización ha ocurrido en un grado menor y en algunas partes ni siquiera ha comenzado, es por ello que ha sido tan bien manipulado, en términos de desarrollo los criterios de plasticidad y maduración cerebral.
Si se comparan los hallazgos anatómicos con el comienzo de las funciones en diferentes porciones del cerebro, es importante considerar que la inmadurez en el nacimiento no está extendida de modo uniforme por todo el encéfalo, y que las partes más antiguas ontogénicamente son las más maduras.
La maduración del encéfalo progresa desde el bulbo raquídeo y sigue por los ganglios basales y mesencéfalo hacia la corteza de los hemisferios cerebrales. Las vías ontogénicamente más jóvenes muestran un estado de desarrollo inferior que las más antiguas.
Las partes del encéfalo que tienen que abarcar una función vital desde edades tempranas son, desde luego, las más maduras; nos referimos, en particular, a la región del centro respiratorio.
Las fibras de un trayecto específico se mielinizan de manera simétrica; la mielinización siempre progresa hacia el cerebro, en los tractos sensoriales y desde el cerebro en los tractos motores. La mielinización ocurre primero en los tractos sensoriales.
La secuencia y seriación de los tractos sensoriales de los hemisferios cerebrales mielinizados tienen gran importancia debido a que este proceso ocurre primero en los tractos táctiles y los olfatorios, por último, en los auditivos; aunque es importante destacar que no se conoce con claridad en qué momento se realiza la maduración del tracto vestibular.
Los nervios craneales del recién nacido ya están mielinizados, excepto el nervio auditivo, mientras que el resto de los nervios periféricos (sensoriales y mixtos) ya lo están. El último en mielinizarse es el nervio óptico dentro de la cavidad orbitaria. La mielinización de los nervios craneales no se completa hasta el noveno o décimo mes de vida. En general, los nervios craneales maduran primero que los de origen espinal, los cuales maduran por completo en el segundo y tercer años de vida.
En la segunda y tercera semanas de vida, la mielinización ha aumentado notablemente; sin embargo, no alcanza las condiciones del adulto, hasta el tercer año de vida; aunque muchos autores señalan la variabilidad en la rapidez de la mielinización. El área que recibe el estímulo es grande y la reacción es ampliamente difundida. En la medida que el Sistema Nervioso Central se desarrolla más, se obtienen respuestas más exactas. Aunque las reacciones pueden ser demostradas en estructuras cerebrales no mielinizados,  la secuencia en que ocurre la mielinización representa un dato importante para obtener los estadios en los que las regiones del cerebro empiezan a funcionar. El desarrollo lento de una función representa, lógicamente, la lenta maduración de su área correspondiente.
El comportamiento del sistema nervioso del niño hacia el mundo exterior se regula por la sensibilidad de la piel y del gusto y por el sentido de posición y movimiento.
El sistema nervioso es el soporte material para el conocimiento, la afectividad y la conducta. La Neurobiología (ciencias del desarrollo del cerebro) lo estudia desde el punto de vista de su maduración, es decir, de su estructuración como órgano, proceso que lleva implícito los cambios anatómicos, la genética y la capacidad de integrar funciones por parte de dichas estructuras y gracias al aprendizaje.
Los estudios relacionados con la Neurobiología nos confirman las posibilidades del desarrollo y el aprendizaje potencial del individuo que se sostienen en los tres criterios fundamentales:
-    Poco antes y después del nacimiento, el cerebro es sede de evidentes cambios, denominados exuberación biológica. Durante este período inicial de desarrollo, las conexiones cerebrales (sinapsis) se forman a un ritmo acelerado, son más las conexiones que se forman, que las que se destruyen. Este fenómeno de desarrollo conectivo y según las más recientes investigaciones, confirma la importancia de los tres primeros años de vida, sin restar importancia a las etapas posteriores.
-    La existencia de períodos críticos del desarrollo del cerebro y la necesidad de estímulos específicos para compensar algunas alteraciones. Según criterios de expertos hemos sabido que estos períodos críticos son ventanas cerebrales que se abren durante el desarrollo y que permiten la formación de conexiones cerebrales con la utilización de estímulos adecuados. (Visión)
-    La necesidad de entornos enriquecidos o complejos constituye una necesidad en el proceso de desarrollo del cerebro. Ha quedado demostrado que los procesos sinápticos son más evidentes en niños de entornos enriquecidos, que en niños de zonas más austeras confirmando la idea de la importancia excepcional de este elemento para el desarrollo óptimo del cerebro.

Períodos críticos del desarrollo del niño.
De manera general durante los primeros años de vida del ser humano, hay un período caracterizado por una rápida formación de sinapsis que establecen las conexiones o circuitos funcionales del cerebro. Este período de formación sináptico y de funcionalidad del cerebro es entendida como el período crítico o sensitivo para el desarrollo potencial del cerebro, independientemente de que el proceso sináptico continúe formándose el resto de la vida, pero a medida que los infantes se desarrollan comienza a sentirse un empobrecimiento de nuevas formaciones sinápticas. Es por ello que somos del criterio que los entornos enriquecidos y la estimulación pueden tener los efectos deseados en el aprendizaje del niño y la niña.
Analizar de manera simple los alcances de las neurociencias y los aportes de grupos de investigadores en relación con el desarrollo del cerebro en el niño, puede desencadenar en el divorcio acostumbrado de la neurobiología y la educación. Es importante descifrar versiones más sofisticadas que permitan trasmitir de manera más sencilla la importancia del desarrollo del cerebro y la infancia a padres de familia, educadores, representantes y profesionales que tienen a su cargo esta tarea.

Neurobiología del desarrollo temprano. Aportes de la Neonatología.
La Neurobiología actual es una síntesis integrada de los cambios anatómicos y los programas genéticos que rigen la diferenciación, a mi juicio, es lo que nos permitirá prevenir y detectar estados no deseados del sistema nervioso central.
Por otro lado los avances de la bioquímica han permitido conocer los cambios en relación con la maduración funcional del sistema nervioso y como pueden influir los factores epigenéticos tales como la nutrición, las experiencias y los tóxicos.
Cuando hablamos de desarrollo infantil es importante asumir el compromiso de los procesos que se dan a nivel intrauterino, es decir, nos debemos aproximar a los nueve meses de vida que se dan durante el embarazo. Coincidimos que el ambiente donde permanecerá el feto es confortable, cálido, poco ruidoso, y poco luminoso. Caracterizando el hábitat maternal  conocemos que presenta todos los requerimientos metabólicos y de oxigenación que le serán suministrados al feto por medio del vínculo con la madre, a través de la placenta y el cordón umbilical.
El nacimiento es, desde el punto de vista biológico, un acontecimiento dramático para la vida del ser humano. Todos hemos pasado por este momento donde se producen las modificaciones y cambios más rápidos, propios del desarrollo evolutivo de la especie.
El recién nacido y sus sentidos están orientados hacia el vínculo que sostiene con la madre, producidos en los nueve meses de vida intrauterina que antecedieron a su nacimiento. Desde el nacimiento, el, recién nacido puede, con ciertos límites, responder de manera útil a algunos estímulos externos y aumentar su capacidad perceptiva hacia otros estímulos ambientales. Esto quiere decir que dentro de ciertos límites puede defenderse de algunas condiciones del medio ambiente que le sean adversas y otros que le son adecuados. Cabe señalar que las respuestas primarias del recién nacido son innatas, es decir, son respuestas incondicionadas. La capacidad para establecer reflejos condicionados y responder más adecuadamente al medio externo, dependerá de las competencias potenciales que desarrolle y que estén relacionadas con la maduración de Sistema Nervioso Central y la actuación de los hemisferios cerebrales.
De esa actuación es preciso señalar que en el estado neonatal los altos centros neuronales funcionan localizados en el pallidum y en el transcurso del primer año de vida recién los hemisferios cerebrales ganan influencias gradualmente y obtienen la jerarquía que les corresponde.
El niño en edad temprana ofrece poca información verbal sobre sus sensaciones y percepciones y en el examen físico su cooperación voluntaria está muy limitada; por ello el especialista al evaluarlo en su capacidad de neonato, va a depender en alto grado de la exploración y reconocimiento de una serie de reflejos innatos y de otros adquiridos durante el desarrollo, los cuales le permitirán sustituir a aquellos en la medida que el niño aprende y hace más compleja y adecuada su interacción con el medio.
Marcados por la vida intrauterina, el ser humano inicia su proceso de desarrollo desde el mismo momento de la concepción, de ahí la importancia del estado de salud, de nutrición y emocional de los progenitores, sobre todo de la madre y de los cuidados que se tengan en este período para favorecer un desarrollo óptimo de la criatura que está por nacer. El siguiente esquema nos propone reconocer algunos momentos básicos del desarrollo de las estructuras neurobiológicas en etapas intrauterinas.

Desarrollo infantil temprano.
Constituye un desafío para la vida del niño en las primeras edades  la necesidad de valorar, acompañar y potenciar el desarrollo infantil, desde esta propuesta se definen tres elementos claves que evidencian la posibilidad del manejo de estrategias y la maduración de las estructuras básicas:
-    el eje de la propuesta  consiste en el acompañamiento para el logro de la autonomía de las áreas del desarrollo.
-    Si se le facilita al niño variables posibilidades para el desarrollo cognitivo, motriz, emocional y del lenguaje se genera su autonomía personal, garantizando sus propias competencias.
-    Es fundamental el respeto a los estadios y etapas del desarrollo infantil (sensitivos o críticos del desarrollo)
A forma de conclusión ofrecemos conceptos básicos del neurodesarrollo infantil que nos ayudaran a entender el funcionamiento del cerebro y su desarrollo.
Plasticidad: Los mecanismos de neuroplasticidad son múltiples, por lo que entendida dentro de estas variables como una cualidad común en los organismos vivos que permite la adaptación del sujeto a las circunstancias que alteran el material genético, enriqueciéndolo o bien disminuyendo las consecuencias negativas de alguna lesión ocurrida en el sistema nervioso estructurado.
Existe por otro lado una remodelación que se da a medida que el sistema se va especializando.
Diferenciación y especialización: Las sinapsis aumentan en una primera fase de redundancia transitoria, es decir, se van especializando las neuronas, algunas son eliminadas y otras llegan a lo que llamamos estabilización sináptica selectiva.
Periodos críticos del desarrollo: son periodos de especialización y proliferación de las neuronas en que los factores epigenéticos influyen sobre la configuración estructural del sistema nervioso central