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Título: Neurodesarrollo Infantil. Pautas para la estimulación.
Autor: Orlando Terré Camacho.
Editorial: Primera Edición: Punto 7, Perú, Segunda Edición: Santa Paula, Costa Rica.
ISBN: 978-9968-9699-1-8
Páginas: 209

© Copyright Orlando Terré Camacho 2010. Todos los Derechos Reservados | Desarrolado por REDEM
Libro: Neurodesarrollo Infantil. Pautas para la estimulación
Para emprender la explicación del desarrollo infantil se hace necesario responder con definiciones concretas. En muchos casos las definiciones carecen de importancia para la ciencia y en el determinado caso del desarrollo infantil siempre resultan insuficientes. Es por ello que se nos hace imprescindible responder de manera concreta a preguntas tales como: ¿Qué entendemos por desarrollo?, ¿dónde quedan los tradicionales modelos clínicos de crecimiento y desarrollo?, ¿por qué el interés de aproximarnos al neurodesarrollo?
En las últimas décadas se han desarrollado diversas corrientes  científicas relacionadas con las neurociencias y con el desarrollo infantil, estableciéndose diferentes líneas de pensamientos que conforman un modelo único de caracterización, intervención y diagnóstico que precisan el conocimiento de las diferentes etapas del desarrollo infantil temprano. Desde este referente el presente material pretende de manera coloquial responder y  aproximarnos a un tema tan necesario y ausente en la bibliografía básica del acontecer científico relacionado con el desarrollo infantil.

Quizás sea este un marcado motivo en el presentar este material destinado a comprender el funcionamiento de la mente y el actual impacto de las neurociencias en relación con los procesos del desarrollo infantil y por otro lado el compromiso que nos vincula con la infancia y los protagonistas de la escena educativa.

Me gustaría aproximar mi experiencia en la elaboración de este libro a mi vida académica que comienza con mis primeros contactos con la Escuela Rusa y la Teoría de A. Luría durante mi permanencia de estudios superiores en el Instituto de Defectología, adjunto a la Universidad Estatal de Moscú en el período comprendido de 1979 a 1985.

Las razones que me llevan a optar por mi formación en tan prestigiosa casa de estudios moscovita se producen no solo por intereses profesionales, sino por razones históricas. Oportunamente mis años de estudios y de ilusiones me posibilitaron la oportunidad de ser formado por discípulos y colaboradores directos del genial A. Luría, Lev S. Vigotsky y A. Leontiev. Cada día en el Instituto Moscovita la vivencia era única, asistir a las conferencias y clases era un privilegio, pues cada entrega científica era vivenciada por un amplio repertorio de pasajes, anécdotas reales de quienes habían construido una nueva visión, una idea, un paradigma relacionado con la psicología cognoscitiva. Además de todas estas vivencias, mi orientación marxista me permitió conocer de cerca y de manera vivenciada la práctica social en aquellos años de la vida soviética, en la que adquirí gran experiencia en relación al enfoque “del sujeto individual que nace como sujeto social”. Mi vinculación con las líneas teóricas de la tesis de la Escuela Socio– Histórica–Cultural nacen en el lugar donde se gestaron y en voces de sus ejecutores. Considero que en la actualidad estas ideas llegan en un momento de replanteamiento de visiones científicas entre teóricos y teorías que históricamente hemos conocido en la rivalidad de escuelas enfrentadas y encontradas en el tiempo.

Indiscutibles son los aportes de la Escuela Rusa y muy especial el enfoque luretiano de la Psicología y la Pedagogía. Su teoría psicológica y la vida póstuma de sus ideas, en la que “el ser humano es sujeto de procesos culturales en lugar de procesos naturales”. Por otro lado la nueva visión gestada en términos de neurociencias y su enfoque transdisciplinar, lo que aseguraba un replanteamiento de la necesidad de estudiar al hombre desde un enfoque antropológico unitario y holístico, tratando de plantear problemas y soluciones más sistémicas en la practicidad de la acción del cerebro.

Realizar una revisión de la Teoría de A. Luria y ofrecer mi interpretación desde su postulado me resultan muy alentadores por varios motivos, en primer lugar como discípulo de la Escuela Rusa y en segundo lugar con una mirada distinta, seguro de la existencia y la bondad de creer en esa idea.
Cuanto hasta aquí he dicho viene perfectamente relacionado con elementos teóricos y prácticos que necesitamos todos los que nos dedicamos a la hermosa tarea de educar.

El libro pretende acercarlos a una explicación de los mecanismos cerebrales que se encuentran en la base de las funciones psíquicas y en términos de los procesos del aprendizaje y la conducta humana, aportando datos y experiencias de mayor rigor acerca de la organización y funciones cerebrales en interrelación con la actividad mental de los procesos subyacentes del desarrollo infantil.

Sin dudas, todas las investigaciones deben encaminarse a la conquista de métodos más efectivos para el desarrollo potencial de los niños, los que aportarán un gran significado pedagógico y social.

Queda en esta publicación mis mejores deseos y el compromiso de construir un paradigma formulado desde la tesis de: Ciencia guiada por el amor.

Su autor,