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Cargado de amor y de conocimientos
Particularidades del desarrollo y de la intervención en la educación inclusiva.

Al hacer un análisis de la evolución de la educación de los niños discapacitados en los últimos decenios, tendríamos necesariamente que abordar una de las tendencias más significativas: la integración en la educación ordinaria, superando la opción segregada.

Para la UNESCO, la temática de integración constituye una línea prioritaria de trabajo en su Programa de Educación Especial. Se recomienda superar la existencia de dos sistemas separados: normal y especial, sin embargo, no se postula la eliminación total e inmediata de los servicios de educación especial, se persigue una aproximación entre la educación especial y la ordinaria, creando un nuevo modelo educativo accesible para todos loso alumnos, discapacitados o no, ofreciendo una educación  diferenciada en función de sus necesidades.

El movimiento integracionista se funda en la idea de la normalización, como principio rector. A pesar del interés y voluntad que se observan en los diferentes países al respecto, existen discrepancias en el nivel de realizaciones concretas. Para muchos se trata todavía de una aspiración para el futuro, debido a la ausencia de medidas específicas, falta de información, documentación y orientaciones teóricas y prácticas para los diversos niveles educativos y la sociedad en general.

En este sentido existe plena coincidencia con las Naciones Unidas que al discutirse los derechos de las personas discapacitadas, aboga por la equiparación de oportunidades, es decir que estas personas tengan iguales derechos en la participación de  actividades del sistema socio- cultural en que viven.

Actualmente en algunos países de Latinoamérica y el Caribe se debate el término de inserción, el que tiene que ser aplicado prioritariamente a la integración social, mientras que “integración” se refiere a la integración escolar.

Lo más importante no radica en definir una opción terminológica para el proceso sino  en descubrir las posibilidades que puede brindar en nuestros países en sus condiciones histórico-concretas particulares.

Integración o inserción, se refiere a un proceso gradual o dinámico que puede tomar diferentes formas en relación con las necesidades de cada alumno; de todas formas la integración de un niño discapacitado supone una estrecha colaboración entre el personal educativo regular y el especializado, con el fin de adecuar los medios de enseñanza a las necesidades individuales del alumno discapacitado.

Valorando los propios documentos de la UNESCO sobre  el proceso de integración escolar de los discapacitado se hace evidente que requiere de una reforma total del sistema educativo tradicional  donde hay que aceptar y corregir los fallos del sistema ordinario que en la actualidad aún no ha podido satisfacer las necesidades especiales de los alumnos. Se trata de una escuela “abierta a la diversidad”, más acorde con la función social y educativa de favorecer el desarrollo de todos los alumnos de acuerdo con sus particularidades.

Son innegables las posibilidades ilimitadas de esta concepción, pero ellas aún están sobre un largo proceso que comprende varias etapas, pues cada una de ellas exige determinados requisitos y condiciones.

A la luz del desarrollo educacional y las propuestas de la Asociación Mundial de Educación Especial se han logrado determinados grados de integración social y escolar y se valoran alternativas diversas que conduzcan a nuevos grados o formas de integración siempre que se ajusten a los objetivos sociales que orientan la educación.

Una revisión completa de los rasgos conceptuales e ideológicos del fenómeno de la integración educativa de los niños discapacitados pone en relieve que se trata de algo nuevo más complejo de lo que puede suponerse. Se pone en  tela de juicio el sistema educativo tradicional y se aspira a un modelo totalmente nuevo, renovado, flexible que  responde a las necesidades educativas de todos los escolares. Resulta un proyecto sumamente ambicioso. Como proceso transitará por un camino largo, venciendo etapas de cambios graduales y prácticas en el que el actual sistema educativo asimila la capacidad integradora hacia el ideal de la escuela para todos: la idea reguladora, el principio director y en la práctica algunas modalidades.

Sería irrazonable difundir un modelo único, generalizar variantes por aceptadas que hayan resultado en un medio concreto. Lo más razonable apunta hacia una política educativa de integración flexible, adecuada a las necesidades y recursos propios del medio donde se desarrollen, ajustadas a su contexto concreto.

De nada valdrá trazar metas de integración escolar cuando existen niños sin escuelas, de nada valdría hablar de ventajas de integración en la escuela regular si hay niños sin derecho a salvar sus vidas.

Estamos a favor de la integración y la inclusión, así como de la escuela integrada, siempre que en la misma se garantice una real atención individual a cada niño independiente de la necesidad educativa especial y siempre que la atención lo permitiera.

La integración debe partir precisamente de la posibilidad que le brinde la sociedad a cada individuo de integrarse a ella con iguales derechos, aunque con posibilidades diferentes.

La educación tiene un camino fecundo por recorrer como fuente de bienestar del ser humano, pero necesita de un requisito imprescindible, atender la diversidad.

•    Abordaje del tema de la diversidad.

En el contexto de la integración, resulta difícil deja de mencionar el tema de la diversidad, aunque en realidad el mundo de hoy es cada vez menos diverso, más unipolar y más estandarizado, y todo parece indicar que lo que se promulga en términos de cultura de la diversidad no encuentra sostén en la práctica del mundo en el que ha tocado vivir.

El reto de la atención a la diversidad en la escuela no es un tema novedoso, ha estado presente prácticamente desde los inicios  mismos del desarrollo de la ciencia pedagógica, formulada en el clásico principio pedagógico de la atención a las diferencias que encuentran su centro histórico en la Grecia antigua, lógicamente hoy  el planteamiento es mucho más complejo y sus consecuencias resultan de un extraordinario alcance.

Lo que sucede actualmente es que al amparo de estos enfoques y sin ajuste a las condiciones histórico-sociales concretas de cada lugar, se trata de implantar por decreto una política  cuya aceptación ha provocado en muchos lugares la disminución paulatina de los servicios realmente especializados que requieren los alumnos con alguna necesidad educativa de cierto nivel de complejidad y la proliferación, por otra parte, de servicios paralelos, generalmente privados, y de un alto precio, con un enfoque eminentemente clínico, que nada tiene que ver con la necesaria integralidad que presupone la atención al niño.

Al respecto pudiéramos aportar muchos elementos con relación al movimiento integracionista o de atención a la diversidad, pero es necesario no dejar a un lado el reflejo de la implementación de políticas y los escasos presupuestos que en el área de atención social se asignan y que a la luz  de políticas neoliberales se han visto sensiblemente afectadas.

Todo esto no niega el movimiento y el abordaje en función de una mayor repuesta a la diversidad, insisto y soy creyente, que el sustento pleno de la atención a la diversidad en la Educación es la sólida preparación del maestro y su premisa fundamental es el real acceso de todos a la educación, es la unidad y la igualdad y no aceptar la falta de acceso y desigualdad que cada vez más se van distanciando de su propia condición humana.

Si la convocatoria para el fomento de una cultura de la diversidad no se acompaña de una realidad de igualdades, no se hace mucho en unir a los niños para educarles y que luego la sociedad se encargue de separarlos y ubicarlos en posiciones cada vez más irreconciliables.

Nuestra experiencia nos ha enseñado que el avance de los procedimientos pedagógicos, de las investigaciones y la aplicación de sus resultados, de la búsqueda de soluciones a los problemas educativos, tiene que ver mucho con la base social que apoya la escuela, otorgándole a la educación el profundo sentido humano que ella constituye.

Todo lo que ayude, todo lo que pueda ponerse al servicio de los educandos, todo lo que pueda se útil, estamos en el deber de divulgarlo a partir de un permanente diálogo profundamente humano y rigurosamente profesional, para poner, con el conocimiento mutuo y la unidad entre todos, la fuerza que está en nuestros corazones y la inteligencia colectiva al servicio de todos los niños y niñas del mundo.

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