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Cargado de amor y de conocimientos
El desarrollo del niño en los primeros años de vida se caracteriza por su ritmo acelerado. Precisamente en el período temprano de vida se perfeccionan rápidamente la actividad de todos los órganos de los sentidos; en particular, las percepciones sensoriales (visuales y auditivas). Ha quedado demostrado que a los cinco o siete meses de vida, el niño es capaz de diferenciar los colores básicos y las formas, así como después de cierto entrenamiento, los sonidos musicales.

Los procesos psíquicos y las actividades que se forman en el niño en edad temprana, son simples en comparación con los de los preescolares, pero muchas habilidades que dominan en este período son importantes para el posterior desarrollo de habilidades y capacidades del pensamiento. Por ejemplo, el dominio del lenguaje, la ejecución de los instrumentos simples etc. De esta manera, si el niño domina a su debido tiempo la habilidad de caminar, la posibilidad de desplazarse activamente amplía su horizonte y perfecciona la percepción, permitiéndole contemplar un objeto desde distintos lados y le facilita la comunicación con los adultos y otros niños. De este modo, se garantiza la creación de  premisas para el futuro desarrollo mental y moral del niño.

Algunas habilidades alcanzan un desarrollo óptimo en determinadas etapas que incluso pueden llegar a desaparecer, dando la oportunidad a la creación de nuevas aptitudes. Los niños de dos a cinco años poseen un sentido especial del idioma que los ayuda a dominar estrategias relacionadas con el lenguaje, particularmente, su estructura gramatical y la pronunciación de los sonidos del lenguaje.

Con la edad, el sentido del idioma se embota y hay que esforzarse mucho para alcanzar los mismos ritmos de desarrollo. Por eso, en la educación y el aprendizaje de los niños es importante crear oportunamente condiciones óptimas par formar unas u otras habilidades.

Los ritmos del desarrollo físico-psíquico en la edad temprana son elevados, pero la conformación de todos los órganos y sistemas aún no es completa y por eso su actividad es imperfecta. Así, los procesos nerviosos se caracterizan por su poca fuerza, el equilibrio, la movilidad y los procesos de inhibición interna se forman de un modo insuficiente. Esto se refleja en  la conducta de los niños que se cansan fácilmente y su estado emocional es inestable, lo que puede ocasionar caprichos y conflictos entre ellos.

En la edad temprana, es necesario crear condiciones idóneas para el desarrollo de los procesos nerviosos. Es inadmisible sobrecargar los grupos infantiles, es importante tener en cuenta que cada edad tiene sus propias exigencias, por ejemplo en la edad infantil de un año a dos años hay que dar la posibilidad al niño de jugar solo o con uno o dos niños máximos, lo que permitiría un adecuado uso de modelos prácticos en la sociabilización. No es hasta la edad de tres años en que el niño está preparado para asumir la inclusión en grupos infantiles y asumir con responsabilidad infantil actividades programadas que garanticen el control de la conducta con sus coetáneos y sus educadores.

Es por todos conocidos que en la edad temprana, el ritmo de desarrollo de los niños no es igual, se debe tener en cuenta las   normas del desarrollo físico que alcanza el niño. Algunos niños se excitan con facilidad, en otros predominan los procesos de inhibición, y en otros, la debilidad de los procesos nerviosos los que se combinan con una acentuada sensibilidad hacia las influencias de diferente género. Además en los niños pueden manifestarse distintas inclinaciones en la esfera de los movimientos o de la propia sensibilidad ante determinados tipos de estímulos (visuales, auditivos), los que se relacionan con las particularidades naturales de los analizadores correspondientes.

Las particularidades del desarrollo de los niños en edad temprana requieren la búsqueda de formas de aprendizaje más efectivas dentro de las condiciones de la educación de grupos infantiles. Es necesario crear y acondicionar actividades programadas y  juegos didácticos, dependiendo de la edad de desarrollo.

La educación y el aprendizaje en al edad temprana se realizan, fundamentalmente, en el proceso del trabajo individual con los niños. En el segundo año de vida, se acostumbra al niño a jugar y entretenerse en pequeños grupos. Después de los tres años, se introducen formas frontales de actividad laboral, necesitándose como premisa para el desarrollo de una actividad recíproca entre el estimulador y el niño.

Los educadores que trabajan con los niños deben programar, no sólo las influencias dirigidas a impartir los conocimientos y a formar las representaciones, capacidades y habilidades, sino también la forma cómo el niño participará en éstos y cuáles movimientos realizará. Es necesario analizar los métodos de la actividad del pensamiento, y observar se el niño utiliza activamente aquellos conocimientos que le han sido impartidos, así como las habilidades que se han formado.

¿Qué se recomienda a la familia de un niño o niña en edad temprana?

Es importante que los padres tomen en conciencia que la separación por inclusión en programas de educación y estimulación nos es un desencadenante en conductas anómalas, todo lo contrario mientras más temprano es mejor.

¿Qué entendemos por la Estimulación Multisensorial?

Según nos propone el METODO POINT, método de  Estimulación Multisensorial, es toda actividad que oportuna y acertadamente enriquece las capacidades perceptivas y sensoriales del niño y que potencia el desarrollo sobre la base de una estimulación adecuada con la participación activa de la familia guiada y orientada por el estimulador.

Algunas investigaciones demuestran que:

•    Los niños que han carecido de afecto, de estímulos sensoriales o han crecido en ambientes limitantes, presentaron un déficit en su desarrollo, crecimiento, conducta y en su capacidad de aprendizaje. Este déficit también impacta durante toda la vida futura del niño.
•    Aquellos niños estimulados desde su nacimiento han logrado un mayor desarrollo de su sistema nervioso y órganos de contacto e intercambio con el mundo exterior, además de un equilibrio adecuado en su crecimiento físico, emocional e intelectual.
•    Las investigaciones realizadas insisten en la necesidad de dar una mayor importancia al desarrollo del niño en su etapa de 0 a 3 años y continuar el proceso de estimulación hasta los 5 años.

¿Qué debemos tener en cuenta antes de estimular al niño en edad temprana?

•    El objetivo de la estimulación no consiste en acelerar el desarrollo del niño, sino en reconocer y promover el potencial de cada uno.
•    No todos los pequeños son iguales. Los padres deben respetar en todo momento las características individuales de sus hijos y su propio ritmo de aprendizaje.
•    Hay que proporcionar al niño el máximo de oportunidades para que adquiera una gama variada de experiencias significativas.
•    No se le debe forzar para que realice una actividad, hay que motivarlo y estimularlo para que se entregue a ella.
•    Es importante reconocer cuando el niño necesita ayuda, pero la intervención del adulto debe ser mínima, ya que él debe aprender de sus propios errores.
•    Una vez que el niño ha adquirido una habilidad determinada bajo ciertas circunstancias, hay que ofrecerle nuevas oportunidades para que las aplique en contextos diferentes.

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MULTISENSORIALIDAD: sus efectos en la Estimulación Infantil